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sábado, 23 de abril de 2011

Cambio de casquillos basculante Cota 242

Me di cuenta del penoso estado de los casquillos del basculante de mi 242, después del entrenamiento de Valdemanco, al ir a colocar la cota 242 correctamente en el carril del remolque, agarre la rueda trasera por la parte superior y la meneé con fuerza. El juego era notable y los rodamientos de la rueda trasera no podían ser pues los cambié hace relativamente poco. Además solo con mirar en el punto donde se une el basculante al uno de los dos casquillos de acero separadores, se veía que el juego provenía de ahí.

Manos a la obra. Primeramente echamos un vistazo al libro de despiece para hacernos una idea de lo que nos vamos a encontrar.


Se desmonta todo, sacamos basculante, se limpia con gasolina la zona sobre todo de la cadena, pues esta a rebosar de grasa seca. Podemos comprobar cogiendo con el índice y el pulgar el casquillo separador de referencia 3940.132, el gran juego que tiene con el rodamiento de agujas de referencia 0094.2202616. Sacamos con la mano los casquillos separadores, pues la única resistencia son las juntas tóricas.

video

Lo primero que vemos es lo machacado que están, sobre todo en la zona más crítica que es la pista de rodadura de los rodamientos de agujas, zona que en origen debe ir rectificada y templada, nitrurada o con otro tratamiento térmico para endurecer la superficie, zona o pieza completa. Por el aspecto diría que la pieza entera está templada y revenida. Las tóricas también están muy desgastadas, y es por aquí por dónde comienza el desgaste de los rodamientos, permitiendo la entrada de agua, sobre todo en los lavados a presión, oxidando y trabando la rodadura de las agujas.

Después de desengrasar los rodamientos con abundante gasolina y aire comprimido, los a extraemos. Siempre debe hacerse con calor, pues si no al arrastrar el casquillo, éste que es de acero puede arrastrar material de aluminio del basculante. Con una pistola de aire caliente de decapar al máximo será suficiente pues el basculante al ser de aluminio dilatará más que el casquillo.


Antes de sacar los casquillos medimos con el calibre la distancia de la cara exterior del basculante a la que se encuentran, para comprobar después una vez colocados los nuevos que éstos quedan en la posición correcta.

Para poder sacar el casquillo de su sitio, es necesario hacerlo por el resalte lateral de la pista del rodamiento. Para ello y para que pueda apoyar una punta de destornillador plana y un botador es necesario destruir parte de la jaula de agujas y quitar una cuantas dejando un sector libre sobre el que actuar.



Como vamos a destruir el casquillo de agujas buscamos antes los nuevos, por si las moscas. Estos son estándar y se encuentran facilmente de referencia HK2016 de medidas 26 x 20 x 16 de diámetro exterior, interior y ancho. Los que lleva montados son de la marca INA, creo que los mejores, sin embargo los que me proporcionan en la tienda son Torrington, americanos que no están mal. Lo importante es que no sean Chinos o falsos, ya que en este punto de giro, lo primordial es la carga y no la velocidad de rotación, ruido, vibraciones, etc...


Disponemos de alguna varilla, tubo, botador o detornillador grande y un martillo de nailon. Utilizo un tubo de 10 mm de acero inoxidable que apoyo en el flanco lateral del casquillo. También buscamos un taco de madera sobre el que apoyar el basculante caliente. Una vez caliente y con el tubo apoyado en el casquillo, se van dando toques con el martillo que van desplazando el casquillo al exterior.


Una vez fuera los dos casquillos, vemos como anteriores dueños o malos mecánicos, se han "peleado" ya con otros casquillos, pues los alojamientos tienen algunas marcas. Lo importante es que conserven su tolerancia de apriete y no permitan el giro del casquillo. 


Para el montaje de los nuevos casquillos calentamos de nuevo el basculante en la zona de los alojamientos y podemos enfriar los casquillos de agujas en el congelador, previamente rociados de aceite, de manera que aprovechemos más el diferencial de dilatación para el montaje.

Utilizaremos un taco de madera donde podamos apoyar la cara interna del alojamiento del basculante.



 Para empujar en su sitio el casquillo de agujas, lo debemos hacer por la periferia, para lo cual un vaso de carraca de diámetro exterior ligeramente inferior a 26 nos vendrá bien. Con un alargador y el martillo de nailon nos facilitara al operación de introducirlo en el basculante.



Una vez que notemos que el casquillo ha hecho tope con el correspondiente resalte del alojamiento, medimos con el calibre de profundidad para chequear que este está en su sitio. Mido 12,5 mm. Si no ha quedado a la misma profundidad tendremos problemas al colocar el basculante en el chasis.


Con los rodamientos en su sitio, los llenamos de grasa en todo su interior. Pasamos a los casquillos separadores de acero, que los cambio por unos nuevos que tenía. Dificiles de encontrar, aunque hasta la cota 309 comparte la misma referencia.


Llevan dos tóricas a modo de retenes para impedir que el agua llegue a las agujas y se salga la grasa. 
Una grande de medida 17,1 x 2,62 y otra pequeña 15,6 x 1,7 según el manual de la cota 242 ya que las usadas están muy deformadas y gastadas. Son de medidas estándar. 

Sin embargo la pequeña que se aloja en el casquillo separador por la parte interna del basculante parece que es de hilo insuficiente, por lo que decido montar las de medidas 16 x 2. Mirando el despiece de la cota 307 descubro que son las de esta medida las que lleva conservando el mismo casquillo.



Después de llenar de grasa los separadores también, los metemos sin problemas en los casquillos de agujas aunque debemos notar la resistencia de las tóricas que también estarán engrasadas, hasta que se inserten en sus respectivos alojamientos. Los casquillos deben girar libremente en los rodamientos aunque con el lógico freno de las tóricas.

Podemos montar con el basculante fuera más cómodamente la pata de cabra y tensor de cadena.

Por cierto, el basculante de la 242 es un prodigio de ligereza. No creo que exista otro basculante más ligero que este en una moto de trial clásica. La ligereza en este elemento es muy importante, más allá de contribuir a la ligereza del conjunto, supone una menor masa suspendida en la suspensión, valga la redundancia, y por ello una mejor adherencia de la rueda al terreno irregular, es decir, mejor tracción. No en vano es un basculante que he visto montado hasta en alguna Ossa.

Después del paréntesis anterior, el basculante se monta en el chasis sin problemas, aunque si no han quedado correctamente posicionados los casquillos podríamos tener problemas.

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